El Jordaan es probablemente uno de los barrios más famosos de Holanda. En su origen fue un barrio de las clases trabajadoras, conocido por su espíritu combativo, sus organizaciones sindicales y sus políticas radicales. El aburguesamiento de los años posteriores lo transformó en un barrio muy agradable y tranquilo, plagado de galerías, restaurantes, tiendas de antigüedades. Y sin embargo sus paisajes y gentes ha sabido conservar su esencia más auténtica.
Al final de la calle Elandsgracht (posteriormente rebautizada como Johnny Jordaanplein) se erigen las estatuas de los cuatro iconos de la música del Jordaan: Johnny Jordaan, Tante Leen, Manke Nelis y Johnny Meyer. ¿No conoce su música? entonces le aconsejamos que vaya al Café Nol, un poco más adelante de la calle. Y si se anima, hasta puede cantar en el karaoke. Pronto se dará cuenta de que los habitantes del Jordaan son muy aficionados a la música, tanto es así que todos los años celebran un festival propio donde podrá bailar y pasalo bien.
El maravilloso barrio del Jordaan es uno de los barrios más interesantes de la ciudad, y cuenta además con una rica historia. El Jordaan es un barrio obrero del siglo XVII con sus propias tradiciones y un ambiente informal y relajado muy característico, con sus estrechas callejuelas, canales pintorescos, oscuras tascas, galerías de arte y tiendas con artículos muy originales. Hoy en día, el barrio está habitado sobre todo por jóvenes estudiantes, artistas y jóvenes profesionales.
Pero el “auténtico ambiente de Ámsterdam” no se limita únicamente al distrito del Jordaan: En los alrededores de la Rembrandtplein hay un sinfín de bares donde se puede cantar y bailar hasta el amanecer. No se pierda el Café Bolle Jan, en cuyas paredes cuelgan dichos muy instructivos y divertidos. El público más joven encontrará su sitio en el CoolDownCafe, Shorts, London o el Rembrandt Bar.
De Pijp, es otro barrio de Ámsterdam, tan popular o más que el Jordaan, y sin duda igual de musical. En el centro de este barrio está el mercado Albert Cuyp. En este mercado Gordon, un auténtico fenómeno de la canción en Holanda, fue vendedor en sus puestos en su juventud. En el cruce con Eerste Sweelincktstraat, está la estatua del que quizás sea el mejor cantante popular que haya tenido la ciudad: André Hazes. No es coincidencia que la estatua fuera colocada aquí, y no en otro lugar: Hazes fue descubierto por otro gran cantante, Johnny Kraaijkamp, a los ocho años, mientras cantaba en la calle para ganar dinero y comprarle un regalo a su madre.









