Por el nombre no suenan muy apetecibles, pero no se puede ir de Ámsterdam sin visitar un “Café Marrón” (Bruin café). Estos garitos oscuros y animados son una parte esencial del carácter de Ámsterdam. Prácticamente son una segunda casa para sus habitantes... ¡y hasta para algunos famosos!.
Los “cafés marrones” deben su nombre a sus interiores oscuros pero acogedores, casi siempre forrados en madera, y con paredes y techos ennegrecidos por la nicotina. Aunque en la actualidad las normativas europeas anti-tabaco prohiben fumar, los propietarios se esfuerzan por conservar este “look” antiguo y desgastado. Aquí podrá leer el periódico del día, tomar un café, comer algo, o tomarse unas cervecitas después del trabajo. En definitiva, ¡sentirse como en casa!
Hay varios cafés marrones en Ámsterdam que dicen ser los más antiguos de la ciudad, y aunque no existen evidencia históricas que den un claro vencedor, la mayoría tiene sus orígenes el siglo XVI. El In ´t Aepjen, en la calle Zeedijk 1, es al mismo tiempo el café marrón más antiguo y más moderno de Ámsterdam. Ubicado en uno de los edificios más antiguos de la ciudad (construido hacia 1475) y en un anexo del siglo XVII, su planta baja no se convirtió en cafetería hasta fechas tan recientes como1990.
En general, los cafés marrones no se complican con la carta y son bastante asequibles. Aquí podrá pedir cervezas locales y regionales, refrescos, café y té, y jenever, un licor holandés similar a la Ginebra. Comidas ligeras y snacks (hapjes) son también algo habitual. ¿Quiere probar algo típico de aquí? Pida bitterballen, unas bolas fritas hechas de patata y carne que se suelen acompañar con salsa de mostaza.
Cada café marrón tiene un carácter y un tipo de clientela muy determinados. Algunos son frecuentados por hombres y mujeres de negocios, otros por estudiantes, sin olvidar los cafés para obreros y marineros. La decoración también varía mucho, pero en general los cafés marrones son locales informales y hasta un poco desaliñados, conocidos más por su cordialidad que por su interés en el diseño y la decoración.
¿Cuál es el “café marrón” que mejor se adapta a usted? ¡Venga a Ámsterdam y descúbralo!