El Rijksmuseum es uno de los museos más famosos del mundo, con sus más de 8.000 obras de arte expuestas en uno de los edificios más majestuosos de Holanda. Si tiene pensado visitar el museo próximamente, lea las recomendaciones sobre obras imprescindibles y atracciones interesantes hechas por una persona que lo conoce a la perfección.

1. La galería

Habiendo trabajado en el Rijksmuseum durante tres años, desde su apertura oficial en 2013, me resulta sencillo elegir qué obras de arte son imprescindibles para el visitante. Cuando llegué al museo por primera vez, la galería me llamó en seguida la atención. Su transparencia y atmósfera, la amabilidad de sus gentes y los sonidos de los músicos callejeros son una fantástica presentación. Al entrar al museo, la mayoría de los visitantes se apresuran a ir a la Galería de Honores, con la archiconocida Ronda de Noche (Rembrandt Harmensz van Rijn, 1642) y La lechera (Johannes Vermeer, 1660).»

Rijksmuseum bike path Amsterdam

La galería del Rijksmuseum atrae a músicos callejeros habituales gracias a su mágica acústica.

2. La Ronda de Noche, Rembrandt Harmensz van Rijn, 1642

La Ronda de Noche es el cuadro más famoso (y de mayor tamaño) de Rembrandt, y fue pintado para el gran salón de la Corporación de Arcabuceros. Rembrandt sería el primero en pintar las animadas figuras en un retrato de grupo. Por ejemplo: los guardas están formando y el capitán – al frente – está ordenando a su lugarteniente que la compañía comience a marchar. La niña que aparece en el primer plano era la mascota de la compañía. Según los rumores, Rembrandt la pintó con los rasgos de su esposa, quien falleció durante la creación de la Ronda de Noche. La pintura sobrevivió a la mutilación que se realizó para adaptar su tamaño al del Ayuntamiento en 1715. Y durante la II Guerra Mundial, se enrolló en un cilindro para transportarse a Ámsterdam. En los últimos 40 años se han producido dos ataques vandálicos sobre la pintura: la primera con un cuchillo de mantequilla, en 1975, y la segunda con ácido en 1990”.

Amsterdam Rijksmuseum Night Watch Nachtwacht Rembrandt

3. La lechera, Johannes Vermeer, 1660

El cuadro más famoso de Vermeer muestra a una sirvienta sirviendo leche, totalmente absorta en su trabajo. La pintura es estática, excepto por el chorro de leche; Vermeer usó sabiamente los colores para hacer que los fluidos cobraran vida. Cada vez que miro esta pintura, me hace creer que la leche es real.»

The Milkmaid Vermeer Rijksmuseum Amsterdam

4. Autorretrato, Vincent Van Gogh, 1887

Personalmente, soy una gran aficionada al impresionismo – y a las pinturas de Vincent. Pero lo que realmente me causó impresión fue su trágica historia. Tras mudarse a Francia con su amigo Gauguin en 1888, atravesó un periodo de gran creatividad – pero también de tensiones y demencia. Cuando Gauguin empezó a pensar en dejarle, Vincent le amenazó con un cuchillo, acabando finalmente por cortarse la oreja izquierda. Se dice que dejó la oreja en un burdel cercano. Tras el incidente, se hizo ingresar en una institución mental, en la que su alternancia de locura y creatividad siguió produciéndose. Más adelante, en 1890, se trasladó a Auvers-sur-Oise (cerca de París) donde la desesperación y la soledad se hicieron aún mayores y le llevaron finalmente al suicidio.»

5. Cuypers mira por la esquina

El Rijksmuseum reabrió en abril de 2013, después de una década de renovaciones. Sin embargo, la primera apertura oficial tuvo lugar en 1885. El arquitecto del edificio fue Pierre Cuypers, quien recibió numerosas críticas por su diseño. La opinión general es que era “demasiado renacimiento y gótico, y demasiado poco holandés”. Pero 130 años después, el edificio sigue teniendo una gran presencia. Al igual que Cuypers, quien se incluyó a sí mismo en el diseño en forma de escultura de piedra, mirando por la esquina. Ha estado guardando el museo todo este tiempo.»

Rijksmuseum Amsterdam Ed Webster

¿Puede ver al arquitecto del Rijksmuseum, Pierre Cuypers, mirando por la esquina?

6. La Guardia cívica de Ámsterdam celebra la Paz de Münster, Bartholomeus van der Helst, 1648

Bartholomeus van der Helst pintó su obra más conocida en 1648, representando la firma de la Paz de Münster (que marcó el final de la guerra con España). El banquete tiene lugar en la compañía de ballesteros de Ámsterdam. Se trata de una comida simbólica de paz, en la que se destacan las políticas de reconciliación de Ámsterdam. El capitán da la mano, el vaso de cuerno (cáliz de la paz) se pasa de un miembro a otro, y el poema que cuelga del tambor describe la alegría del ejército al poder dejar las armas. Es una pintura que te desafía a contemplarla durante largo tiempo: cada vez descubres más detalles. Por ejemplo, puedes ver un reflejo perfecto de los hombres bebiendo en la armadura de un soldado.»

Banquet at the Crossbowmen’s Guild in Celebration of the Treaty of Münster, Bartholomeus van der Helst, 1648

7. El puente del Singel en la Paleisstraat de Ámsterdam, George Hendrik Breitner, 1896

La manera en la que la mujer camina hacia ti y en la que la pintura está “cortada” es muy fotográfica. Breitner solía tomar fotografías para preparar sus próximas pinturas – un desarrollo tecnológico que los pintores del s.XIX aprovecharon en su beneficio. Junto con la innovadora perspectiva pictórica, su apariencia cambiante me parece también muy interesante. En un principio pintó a la mujer como una sirvienta, pero las críticas negativas de su galería representante, quien opinaba que “era mejor convertirla en una dama elegante”, hicieron que el pintor cambiase los elementos de la obra.»

Singel Bridge by Breitner at the Rijksmuseum

La dama en el primer plano se pintó originalmente como una sirvienta

8. La batalla de Waterloon, Jan Willem Pieneman, 1825

Esta pintura me llama la atención. No sólo por su tamaño colosal (tres veces superior al de la Ronda de Noche), sino también por su representación poco realista – pero con apariencia muy realista – de la escena. La batalla de Waterloo fue una lucha impetuosa, pero Pieneman decidió dar a los soldados una apariencia bastante relajada. El propósito de la pintura era exponerse en el palacio de Bruselas, lo cual sería una explicación.»

9. Sala de recepciones de Haarlem, Abraham van der Hart, aprox. 1793-1795

Abraham creó esta sala en un estilo completamente clasicista: todos los elementos de la habitación están coordinados y combinan entre sí, pese a sus orígenes diversos – algo típico del siglo XVIII. La chimenea procede de Italia, la alfombra de Bélgica, el mobiliario de Ámsterdam, los ornamentos de seda de Francia y los candelabros de Inglaterra. La sala se diseñó para el mercader y coleccionista de arte Willem Philips Kops, y se utilizaba para alojar grandes recepciones nocturnas. Cuando miras en la sala de recepciones – mientras escucha música clásica - puedes imaginar que estás en el siglo XVIII, y esto la hace muy especial para mí.»

Rijksmuseum Haarlem Reception Room

La habitación se trasladó de Haarlem a Ámsterdam en su estado original

10. La biblioteca de Cuypers

La biblioteca de Cuypers es la biblioteca de arte más grande y antigua de Holanda. Tras una renovación de 10 años, ha sido devuelta a su estado original: justo como Cuypers la había imaginado. Todos y cada uno de los visitantes que acceden a la biblioteca experimentan un “momento de boca abierta”, yo misma incluida, debido a su impresionante pero tranquila apariencia. Visitantes, estudiantes e historiadores de arte son bienvenidos a estudiar aquí, y se tienen iPads disponibles para su uso.»

Cuypers Library Rijksmuseum Hans Splinter


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