Inmediatamente después de la II Guerra Mundial, hubo voces que solicitaron la creación de un monumento conmemorativo como homenaje a los hombres y mujeres homosexuales que perdieron la vida en la guerra. Esta llamada al recuerdo cobró fuerza en los años 80, años en los que se empezaron a realizar investigaciones sobre la persecución a los homosexuales durante la II Guerra Mundial.

El monumento a la homosexualidad es una firme declaración de principios que pide que la historia no se repita: “Nunca más”. El monumento es mucho más que una conmemoración de las víctimas de la II Guerra mundial: también recuerda a todos los y las homosexuales que han sido o todavía son perseguidos por los regímenes gubernamentales.