1) Los molinos estaban en todos sitios

Un suave crujido y el zumbido de las velas es todo lo que se oye cuando se está cerca de un molino. Hoy es fácil olvidar que, hace poco más de un siglo, este sonido podía escucharse en todas partes. Los molinos (molens) solían estar en cualquier lugar: en el pasado, más de 10.000 molinos plenamente operativos poblaban el paisaje holandés, empleándose para la industria. A medida que los molinos se vieron amenazados por el vapor y por el diesel y la electricidad más adelante, fueron desapareciendo gradualmente de los paisajes. Hoy, quedan 1.200 ejemplares que se mantienen con mucho cariño y están protegidos por la ley, especialmente en la Vieja Holanda. Uno de los mejores lugares para ver molinos es el Zaanse Schans, un parque al aire libre gratuito con una impresionante colección de molinos históricos.

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2) Maravillas polifacéticas

Mucha gente piensa que los molinos sólo se utilizaban para moler grano, pero en realidad tenían muchas más funciones. Los molinos se utilizaban para drenar el exceso de agua y recuperar la tierra de los pólders, para prensar aceite de semillas o para serrar madera. Una visita imprescindible es el De Kat, un molino de pintura en el que todavía hoy se muelen tinturas y tiza para producir pigmentos utilizados en pintura tradicional.

 Crédito de la foto: CC BY-SA 3.0 Rijksdienst para het Cultureel Erfgoed a través de Wikimedia Commons  

Crédito de la foto: CC BY-SA 3.0 Rijksdienst para het Cultureel Erfgoed a través de Wikimedia Commons 

3) Comenzaron la primera revolución industrial del mundo

Los molinos que se utilizaban para serrar madera garantizaron una floreciente industria de construcción naval en la región del Zaanstreek en la Vieja Holanda, considerada la primera zona industrial del mundo y que surgió en el siglo XVII. Hacia 1650 se construían aquí cerca de 75 barcos al año. El Zar Pedro el Grande vino en persona desde Rusia para aprender cómo se construían los barcos en Zaandam!

4) Hay un día nacional de los molinos

Los holandeses aman tanto los molinos, que han creado un día especial para ellos. Cada año a mediados de mayo, el país celebra el Día Nacional de los Molinos, en el cual los molinos de toda Holanda se decoran con flores, figuras de ángeles o banderas holandesas y abren sus puertas a los visitantes.

5) Sólo necesita una bici para ver montones de ellos

Hay muchas maneras de pasar de un día viendo molinos. Por ejemplo, muchos recorridos en autobús llevan a los visitantes hasta los ejemplares más interesantes y pintorescos. Pero una de las maneras más maravillosas es también la más holandesa: ¡alquilar una bicicleta y dar pedales! Esta ruta en bicicleta por la región del Zaanstreek, meca histórica de los molinos, dura aproximadamente tres horas y pasa por varios molinos destacados y por el museo del molino.

Zaanse Schans luchtfotoCris Toala Olivares

Crédito de la foto: Cris Toala Olivares