Aunque probablemente no vea a nadie llevando zuecos en Ámsterdam, son una parte del vestido tradicional y del patrimonio holandés. Todavía hoy se lleva en algunas zonas rurales. El holandés está lleno de refranes asociados a este curioso calzado. Los zuecos son muy utilizados por los agricultores, ya que son muy prácticos para caminar sobre el barro, y son fáciles de poner y quitar. Los zuecos se fabrican de diferentes tipos de madera, siendo los de sauce los favoritos. Algunos vienen bellamente decorados.

Zuecos tradicionales hechos a mano

Llevados por trabajadores como prenda protectora durante años, los zuecos han sido homologados por la Unión Europea como calzado de seguridad, ya que soportan la caida de objetos pesados y punzantes o ácidos concentrados. Tradicionalmente eran hechos a mano por artesanos expertos, y aunque tallar unos zapatos de un trozo de madera no es nada fácil, ¡un profesional podía llegar a producir hasta 7 pares al día! En la actualidad los zuecos son hechos a máquina, pero hay varias excursiones para ver la fabricación artesana de zuecos.

La historia del zueco

Fechar el origen del zueco no ha sido tarea fácil para los historiadores, ya que cuando unos zuecos estaban muy gastados se quemaban en la chimenea. Se cree que se empezaron a utilizar hace unos 850 años. El zapato de madera más antiguo que se conoce fue hallado en el Nieuwendijk en Ámsterdam, data de alrededor del año 1230, y está hecho en madera de aliso. Los zuecos tienen diversas formas y tamaños, algunos tienen los bordes redondeados, y otros puntiagudos, para ayudar a los pescadores a recoger las redes.

El zueco holandés hoy

Hester Vlaming, el conocido diseñador holandés de calzado tomó el humilde zueco holandés y lo transformó en un complemento de moda indispensable: el Dutch Pump o ‘Hollandschen Clump’, una mezcla entre zapato de tacón fino y zueco. ¡El souvenir perfecto para todo fashion-victims! Tres años tardó Hester Vlaming encontrar un fabricante que pudiera producir su zapato de la forma que lo había diseñado, pero como suele suceder con todas las cosas buenas, al final el resultado mereció la pena, y el resultado es ¡espectacular!

En Holanda se venden cada año más de seis millones de zuecos como souvenir. ¡Venga a probarlos en Ámsterdam!